jueves, 9 de enero de 2014

Bienvenido 2014: 365 días de oportunidades


Justo cuando comienza el año, a las 12am todos nos apresuramos a pedir 12 deseos, - no se si es por las 12 campanadas, por los 12 meses del año o por otra costumbre - pero son 12, ningún deseo se te puede escapar. Ves a tus familiares y amigos durante el día o días anteriores anotándolos en un papelito los deseos para que no se escape ninguno. Piensan, escriben, tachan y re-escriben deseos una y otra vez. Agarran la maleta y salen a dar una vuelta, los más afortunados se llenan los bolsillos de euros o dólares ¿Cuántos de esos deseos son leídos o recordados durante el año para llevarlos a cabo o empujar para que esos sueños se cumplan?

Pareciera que si no te comes las benditas 12 uvas, las lentejas, y/o las mandarinas, (A parte de ya haberte comido: la hallaca, el pan de jamón, el pernil, etc) te va a caer las 12 plagas de Egipto durante ese año. ¡Qué stress! 

Hace unos cuantos años decidí que no valía la pena atorarme en comerme las uvas y pedir una lista de cosas que a veces no está en tus manos que se resuelvan. Es por eso que mi único deseo anual es que mi familia, amigos y yo tengamos salud para que podamos hacer todo lo que deseemos. Hasta ahora me ha cumplido, esa fuerza o energía infinita y todopoderosa que muchos llamamos "Dios", que nos toca la puerta para recordarnos que somos seres mortales, pero que no nos abandona. 

Más allá de lo Divino, cada año se nos presenta la oportunidad de cambiar todo aquello que nos molesta, que nos da tristeza, que no nos deja crecer como persona o que simplemente no nos gusta. Es la oportunidad también de reconocer en que estamos fallando y mejorar, se llame dieta, salud, comportamiento, políticos, el país, etc. Si no entendemos que el cambio comienza en uno, estamos perdidos esperando que el otro cambie o que se cumpla por obra y gracia el deseo de fin de año. 

Feliz año!!! Y manos a la obra 

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