Pareciera que si no te comes las benditas 12 uvas, las lentejas, y/o las mandarinas, (A parte de ya haberte comido: la hallaca, el pan de jamón, el pernil, etc) te va a caer las 12 plagas de Egipto durante ese año. ¡Qué stress!
Hace unos cuantos años decidí que no valía la pena atorarme en comerme las uvas y pedir una lista de cosas que a veces no está en tus manos que se resuelvan. Es por eso que mi único deseo anual es que mi familia, amigos y yo tengamos salud para que podamos hacer todo lo que deseemos. Hasta ahora me ha cumplido, esa fuerza o energía infinita y todopoderosa que muchos llamamos "Dios", que nos toca la puerta para recordarnos que somos seres mortales, pero que no nos abandona.
Más allá de lo Divino, cada año se nos presenta la oportunidad de cambiar todo aquello que nos molesta, que nos da tristeza, que no nos deja crecer como persona o que simplemente no nos gusta. Es la oportunidad también de reconocer en que estamos fallando y mejorar, se llame dieta, salud, comportamiento, políticos, el país, etc. Si no entendemos que el cambio comienza en uno, estamos perdidos esperando que el otro cambie o que se cumpla por obra y gracia el deseo de fin de año.
Feliz año!!! Y manos a la obra