domingo, 20 de marzo de 2011

Los pasos perdidos de la Feria Internacional del Libro de Venezuela

Qué maravilloso es la lectura! poder introducirnos por unos instantes en una aventura fantastica o simplemente conocer nuevas teorias. Cuando uno visita una feria es con la posibilidad encontrar todo aquello que en su sitio habitual no lo puedes encontrar.
Nos fuimos - mi familia y yo - a la VII Feria Internaciona del Libro de Venezuela (Filven) para pasear y ver que ofrecía las casas editoriales internacionales. Cual fue mi sorpresa que era casi inexistente los títulos del exterior.
Nos encontramos una Feria anacrónica, que no ofrecía novedad ni variedad. Con personajes grises que deambulaban la feria en busca de algo regalado. Con áreas para conversatorios que no hablaban de libros si no de conflictos. Sin escritores venezolanos y menos extranjeros. No había en ese lugar ni un libro ni un autor estrella. No había protagonista...
Desde el principio la Feria fue una contradicción. Ubicada en los espacios del Teatro Teresa Carreño y del desaparecido Ateneo de Caracas, no exitía una conexión entre ambos espacios. Un camión de la emisora RNV simulando un estudio de radio con unas locutoras que no reconozco despuntaban el lugar para dar inicio al recorrido. Luego le seguía una tarima para los cantantes y atrás la Feria.
Un stand regalando el Correo del Orinoco que no lo lee nadie - según información oficial imprimen 15mil ejemplares diarios con un retorno casi de 70% -. Otro  stand con una editorial de Casa Presidencial vacia, y otra de ediciones hechas por Monteavila - No recuerdo cual fue el nombre nuevo dado por este Gobierno -; Además de las Editoriales Planeta y Alfaguara, ninguna de las dos brindaban títulos novedosos, fueron algunas de las cosas que me llamaron la atención. 
Salimos con un mal sabor de boca. Terminamos comprando unas obras de arte en uno de las tiendas del TTC. Ningún libro interesante, nada que nos inspire por un minuto ... Vimos grises, vejez de pensamiento, acción y omisión, decadencia, en fin más de lo mismo que ofrece este gobierno...

2 comentarios:

  1. ¡Qué lastima y qué desperdicio! En mis recuerdos esa Feria ofrecía cosas muy curiosas y algunos de los diccionarios que recomendaban comprar en la universidad, se conseguían a un precio decente allí nada más.

    Por cierto, cuando trabajamos juntas allí, había un puesto en el que vendían papel para escribir cartas con pelos y uñas. ¿Te acuerdas de los chamos que atendían el puesto? Nos encontramos a uno de ellos en Barcelona el diciembre pasado.

    ¡Seguiré leyendo tu blog!

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  2. Gracias por tu comentario y bienvenida! La verdad Jessica que se me había olvidado que había trabajado en la feria del libro...el Stand era de Carolina, te acuerdas? Eso fue en el siglo pasado más o menos. JEJEJEJE. La verdad es que no me acuerdo de los chamos. Tremenda memoria la tuya.
    Con respecto a la Feria, ni hablar...un verdadero fiasco.

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