domingo, 25 de marzo de 2012

Peatón en mi ciudad: Caracas

A pesar de la lluvia que parece rocío, Caracas está con una agradable temperatura, no pareciera que estuvieramos cerca de Semana Santa. Quizás por eso no me pesa ser peatón por estos días.
Cuando me toca ser peatón, soy como el copiloto del auto. Sin duda alguien me lleva. Aunque el tráfico de la ciudad es terrible, me la estoy tomando con soda. No me importa, me lo vacilo. 
Trabajo en un sitio neurálgico de esta metropolis, donde confluyen la red del metro y lugares icónicos como Plaza Venezuela y La Previsora. Salgo del trabajo, apuradita para devolverme a la casa temprano.
Ahora me encuentro esperando el Metrobus (Sistema de transporte terrestre del Metro de Caracas), que me da la oportunidad de detenerme a ver a las personas. Y lo primero que veo es un hombre sin hogar que dormía en una esquina del lugar, se levanta a las 5:00pm para pedir dinero a los que hacemos la cola. Una madre sola cargando a su niño, el bolso, su cartera y la bolsa con los viveres para su hogar. Ancianos que se conocen y hablan mientras esperan que los recoja el chófer del Metrobus, etc. Y así como todos los días, miles de personas repiten la rutina de ir y volver a su trabajo para ganarse el pan. Y yo, intrusa, los veo y trato de saber - durante ese momentico - si son felices, en esta ciudad que cada día es más caótica. Y durante estos ratos como peatón, sigo recordando la Caracas de la cual me enamoré, esa que he aprendido a querer a pesar de todo. Me repito, es mía! con El Ávila que nos protege, las guacamayas que surcan el cielo todas las tardes, la brisa fría en pleno marzo y cada una de esas sensaciones positivas que me produce vivir en esta ciudad.